Mujer con los brazos cruzados sonriendo

¿Es realmente “inteligente” la inteligencia emocional?

Cuando gestionar emociones se convierte en un problema

En los últimos años hemos escuchado mucho eso de que hay que “gestionar mejor las emociones”. Parece que, si te sientes mal, ansiosa, triste o desbordada, el problema es que no sabes hacerlo bien. Y claro, a partir de ahí aparecen mensajes como: “Tienes que regularte”, “No te dejes llevar”, “Eso es falta de inteligencia emocional”.

Pero ¿y si te dijera que a veces el problema no es sentir, sino cómo te relacionas con lo que sientes?

Cuando “gestionar emociones” significa controlarlas

Muchas personas entienden la inteligencia emocional como la capacidad de no sentir emociones desagradables o, al menos, de quitárselas de encima lo antes posible. Desde esta idea, gestionar emociones se convierte en:

  • No enfadarse.
  • No llorar.
  • No tener miedo.
  • No desbordarse.
  • Estar bien cuanto antes.

El problema es que esto no es gestión emocional, es control emocional. Y el control, cuando se vuelve rígido, suele salir caro.

Desde el contextualismo funcional sabemos que cuanto más luchas contra una emoción, más protagonismo gana. Intentar no sentir ansiedad, tristeza o rabia suele acabar aumentando justo aquello que quieres eliminar.

Señales de que la “inteligencia emocional” se ha convertido en una trampa

Hay algunas señales bastante claras de que la gestión emocional ya no está ayudando:

  • Te juzgas duramente por sentirte mal.
  • Te exiges estar bien rápido.
  • Piensas que, si una emoción vuelve, es que no lo estás haciendo bien.
  • Usas técnicas para dejar de sentir, no para vivir mejor.
  • Te comparas con otras personas que “lo llevan mejor”.

En lugar de aliviar el sufrimiento, aparece más culpa, más presión y más autoexigencia. Y la paradoja es que todo esto suele aumentar el malestar que querías reducir.

El problema no son las emociones, es la relación con ellas

Las emociones no son buenas ni malas. Son respuestas normales del organismo ante determinadas situaciones. El problema aparece cuando:

  • Interpretas la emoción como una amenaza.
  • La ves como algo que hay que corregir.
  • Crees que sentir malestar dice algo negativo de ti.

Por ejemplo, sentir ansiedad antes de una decisión importante no significa que no sepas gestionarte; significa que te importa lo que está en juego. El conflicto surge cuando intentas eliminar esa ansiedad para poder actuar, en lugar de aprender a actuar con ella.

¿Qué sería una gestión emocional más sana?

Una gestión emocional funcional no va de controlar lo que sientes, sino de ampliar tu capacidad para estar con ello sin que dirija tu vida.

  1. Permitir sentir sin corregirte

Sentir tristeza, miedo o enfado no es un fallo del sistema. Es parte de la experiencia humana. Permitirte sentir sin juzgarte reduce la lucha interna.

  1. Usar las emociones como información, no como órdenes

Las emociones informan, pero no deciden por ti. Puedes sentir miedo y avanzar. Puedes sentir tristeza y seguir cuidándote. No necesitas esperar a estar bien para vivir.

  1. Elegir acciones alineadas con valores

En lugar de preguntarte “¿Cómo dejo de sentir esto?”, prueba con “¿Qué tipo de persona quiero ser en esta situación?”. Los valores dan dirección incluso cuando las emociones incomodan.

  1. Aceptar que el malestar forma parte del camino

Vivir una vida con sentido implica, muchas veces, atravesar emociones difíciles. No porque algo vaya mal, sino porque estás implicada en tu vida.

Para terminar

La verdadera inteligencia emocional no consiste en sentir menos, sino en vivir con mayor libertad emocional. En dejar de pelearte contigo misma y aprender a caminar con lo que sientes, sin que te frene ni te domine.

Si te sientes cansada de “hacerlo todo bien” y aun así sentirte mal, quizá no necesites más control, sino una forma distinta de relacionarte con tus emociones.

Si quieres aprender a gestionar tus emociones sin exigirte estar bien todo el tiempo, en terapia trabajamos paso a paso cómo hacerlo desde un enfoque basado en la evidencia y adaptado a ti.
Puedes contactarme y lo vemos juntas/os.

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